Las 7 primordiales habilidades de una persona empática

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Ser empática es una característica que ha marcado mi vida.

A pesar de estar feliz siendo empática, a veces me siento juzgada por personas menos sensibles…

Padres que no comprenden o amigos que no comparten la misma capacidad de sentir—cada uno insinuando que quizás debería reconsiderar lo que pienso, siento o digo.

¿Pero por qué tengo que defender mi capacidad empática?

Muchos creen que ser así te hace débil. Pero ¡es todo lo contrario! Y puedo demostrarlo.

Aquí compartiré 7 habilidades primordiales de una persona empática.

Descubre si eres una de ellas y qué hacer para mejorar tus habilidades.

1) La capacidad de escuchar

habilidades de una persona empática

Esta fue una habilidad difícil para mí de desarrollar.

“Escuchar activamente” surgió de la creencia de que mi voz era el motor del cambio al estar con gente.

Pero la realidad es que mi capacidad de escucha es lo que creó el cambio después de que las cosas ya estaban sucediendo.

¿Confundido? Te lo explico.

Piensa en tus conversaciones diarias ahora.

Las palabras fluyen por sí solas. Los pensamientos se forman por sí solos.

Tus emociones surgen por sí mismas. Mientras lees estas palabras, has tenido algunas reflexiones propias, te lo aseguro.

Si vas a ser empático, es importante aceptar que no estás controlando la conversación. Estás operando por instinto.

Por eso puedes escuchar y prestar atención sin esfuerzo, porque lo haces por instinto. Es parte de ti.

Y las personas lo notan.

2) Comunicación no verbal

Los empáticos pueden entender y usar la comunicación no verbal.

Esto incluye cosas como el lenguaje corporal, el contacto visual, las expresiones faciales y el tono de voz.

¿Sabías que alrededor del 93% de nuestra comunicación es no verbal?

Eso significa que lo que decimos con nuestro cuerpo y nuestra voz puede ser incluso más importante que las palabras que usamos.

Una persona empática sabe cómo leer estos signos no verbales y responder a ellos de manera correcta.

3) Paciencia

La paciencia es otra habilidad clave para ser empático.

A veces, las personas necesitan tiempo para expresar sus sentimientos, y es importante darles ese espacio sin interrumpir o tratar de apresurarlas.

Una vez, un amigo cercano estaba pasando por una ruptura difícil.

Cuando nos encontramos para hablar, estaba claro que estaba luchando por encontrar las palabras para decir cómo se sentía.

En lugar de interrumpir o tratar de darle consejos, decidí esperar y dejar que encontrara sus palabras a su propio ritmo.

No fue fácil. Quería ayudar, quería decir algo que pudiera hacerle sentir mejor.

Pero me di cuenta de que lo más útil que podía hacer en ese momento era ser paciente y escuchar.

Y resultó ser lo correcto. Mi amigo pudo abrirse y compartir sus sentimientos.

Y aunque no pude solucionar su problema, creo que el hecho de tener a alguien que le escuchara le ayudó en su proceso.

4) Apertura emocional

La apertura emocional es una habilidad clave para alguien que busca ser más empático.

Se trata de estar dispuesto a sentir, a conectarse emocionalmente con los demás y a compartir tus propios sentimientos.

Ser emocionalmente abierto puede ser desafiante.

A veces, puede ser doloroso compartir nuestras propias vulnerabilidades.

Pero también puede ser liberador y conectar a las personas de una manera profunda.

Imagina tener un amigo con quien puedes compartir tus miedos más profundos y tus sueños más locos, sabiendo que te escucharán, te entenderán y no te juzgarán.

Eso es lo que la apertura emocional puede lograr.

La empatía es sobre conexiones humanas. Y para conectar con otra persona, debemos estar dispuestos a abrirnos.

5) Respeto

El respeto es una habilidad primordial para una persona empática.

Significa valorar a los demás como individuos, cada uno con sus propias experiencias, pensamientos y sentimientos.

En mi primer trabajo, tenía un jefe que era muy diferente a mí.

Teníamos opiniones diferentes sobre casi todo, desde cómo manejar proyectos hasta qué tipo de música era la mejor.

Al principio, me resultó difícil trabajar con él.

Pero luego, me di cuenta de que no necesitaba estar de acuerdo con él en todo para respetarlo.

Comencé a valorar sus ideas y perspectivas diferentes, incluso cuando no estaba de acuerdo con ellas.

Eso cambió nuestra relación de trabajo.

A través de esta experiencia, aprendí que el respeto no es sobre acuerdo, sino sobre apreciación.

Se trata de reconocer que cada persona es única y tiene algo valioso que aportar.

6) Humildad

Todos cometemos errores. Todos tenemos nuestras debilidades. Y eso está bien.

No necesitamos ser perfectos para ser empáticos. De hecho, necesitamos ser humildes.

La humildad es una habilidad esencial para la empatía.

No se trata de pensar menos de nosotros mismos, sino de reconocer que no lo sabemos todo.

Que hay cosas que podemos aprender de los demás, incluso cuando pensamos que tenemos todas las respuestas.

Cuando somos humildes, estamos dispuestos a escuchar.

Estamos dispuestos a admitir cuando estamos equivocados. Estamos dispuestos a decir “lo siento”.

Y eso puede hacer una gran diferencia en nuestras relaciones.

7) Flexibilidad

La flexibilidad es ser capaz de adaptarse a nuevas situaciones, de comprender diferentes puntos de vista y cambiar de opinión si es necesario.

Pero aquí viene el hecho interesante: la flexibilidad no solo es buena para la empatía, sino que también para nuestra salud mental.

Según una investigación publicada en el Journal of Affective Disorders, las personas que son más flexibles en su pensamiento tienden a tener mejor salud mental y menos síntomas de ansiedad y depresión.

¡Increíble! ¿Verdad?

Entonces, si eres de los que se aferran a sus creencias y opiniones, podría valer la pena intentar ser un poco más flexible.

No solo te ayudará a ser más empático, sino que también podría tener un impacto positivo en tu vida.

¿Por qué?

Porque te ayudaría a no preocuparte por situaciones en las que no puedes “convivir” con otra persona o contigo mismo…Todos tenemos esos días, ¿verdad?

En resumen, la empatía no es una sola cosa, sino un conjunto de habilidades primordiales que trabajan juntas.

Y aunque puede necesitar trabajo y práctica desarrollar estas habilidades, te aseguro que el esfuerzo vale la pena.

Porque la empatía nos hace más humanos.

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Chyna Swaddle

Chyna Swaddle

Chyna Swaddle es una destacada especialista en el ámbito de las personas altamente sensibles, con una sólida formación académica en psicología y antropología de la Universidad de Buenos Aires. Su trabajo se enfoca en ofrecer análisis y consejos que ayudan a las personas sensibles a navegar el mundo de las emociones y las conexiones interpersonales. Su década de experiencia en comunicación y relaciones públicas complementa su enfoque, brindándole una perspectiva única y holística en torno a las PAS. Contacto: chynaswaddle@gmail.com

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