7 diferencias rotundas entre personas altamente sensibles y empáticos

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Seguramente conoces a alguien que parece leer las emociones de los demás como si fuera un libro abierto.

Tal vez tú mismo seas esa clase de persona, alguien que siente mucho más intensamente que los demás.

A estas personas les llamamos ‘altamente sensibles’ o ’empáticas’.

Pero, aunque suenan similares, en realidad pueden ser dos cosas diferentes.

En este artículo, vamos a hablar de las 7 grandes diferencias entre ser altamente sensible y ser empático.

1) Diferencia en la absorción de emociones

¿Alguna vez has sentido que te afectan mucho las emociones de los demás?

Si es así, podrías ser empático.

Los empáticos literalmente “absorben” las emociones de los demás. Pueden sentir la felicidad, la tristeza, la angustia y otras emociones de las personas que les rodean, como si fueran propias. Es como tener una esponja emocional.

Por otro lado, las personas altamente sensibles (PAS) también son muy conscientes de las emociones de los demás, pero no las absorben de la misma manera.

Son capaces de reconocer y comprender las emociones de los demás, pero mantienen una cierta distancia. No necesariamente “sienten” lo que la otra persona está sintiendo.

En cambio, pueden llegar a estar abrumados por ambientes altamente emotivos o estimulantes, debido a su sensibilidad intensificada hacia su entorno.

2) Reacción frente a la soledad

La necesidad de tiempo a solas puede variar bastante entre las personas altamente sensibles y las empáticas.

Los empáticos, debido a que constantemente están absorbiendo las emociones de quienes los rodean, pueden llegar a sentirse agotados y necesitar un tiempo a solas para recargar energías.

En cambio, las PAS, aunque valoran su tiempo a solas, no siempre lo necesitan como resultado de sentirse abrumados por las emociones de los demás. En su caso, es más probable que busquen la soledad para reflexionar o recuperarse de situaciones que podrían haber sido demasiado estimulantes o emocionalmente intensas. Es decir, disfrutan de la soledad para descomprimir y relajarse.

3) Manejo de las multitudes

Siempre he pensado que soy altamente sensible. Un claro ejemplo de esto es cómo reacciono en situaciones donde hay mucha gente.

Las multitudes, el ruido y la energía que se generan en estos ambientes pueden dejarme agotado en muy poco tiempo. Tengo que salir a tomar aire, despejarme y recargar energías.

Pero un amigo mío, que es empático, lo vive de una manera diferente.

Él siente una conexión intensa con la gente en situaciones de multitud. Pero, al igual que yo, también necesita un respiro después.

No obstante, él me ha explicado que siente las emociones de las personas individuales dentro de la multitud, mientras que yo me siento abrumado por la energía general del lugar, no por las emociones específicas de las personas.

Por lo tanto, aunque ambos necesitamos un descanso, después de estar en una multitud, las razones son diferentes, debido a nuestras distintas formas de procesar la experiencia.

4) El impacto de la negatividad

Los empáticos y las personas altamente sensibles no procesan la negatividad de la misma manera. Las personas empáticas responden más fuertemente a las experiencias negativas.

Los empáticos pueden absorber la tristeza, el enojo o la frustración de otra persona hasta tal punto que pueden sentirse mal ellos mismos.

Por el contrario, las personas altamente sensibles son más propensas a sentirse abrumadas por ambientes caóticos o tensos, pero no necesariamente adoptan las emociones negativas de los demás.

Esto no significa que una persona altamente sensible no se sienta afectada por la negatividad. Simplemente la procesa de una manera diferente que un empático.

5) La conexión con uno mismo

Algo que es realmente significativo en la diferencia entre las PAS y los empáticos es la forma en que se conectan consigo mismos.

Los empáticos, tan sintonizados con los sentimientos de los demás, pueden tener dificultades para distinguir sus propias emociones de las que han absorbido de los demás.

Esto puede ser realmente desafiante y a veces puede hacer que los empáticos se sientan perdidos o desconectados de sí mismos.

Por otro lado, las personas altamente sensibles, aunque también son muy conscientes de las emociones de los demás, tienen una mayor capacidad para mantenerse conectados con sus propios sentimientos.

Esto no quiere decir que no se vean afectados por las emociones de los demás, pero tienen una mayor capacidad para distinguir entre lo que ellos mismos están sintiendo y lo que están percibiendo de los demás.

En ambos casos, es esencial practicar el autocuidado y la autoconsciencia. Conocerte a ti mismo, respetar tus límites y cuidar de tus propias necesidades emocionales es crucial, tanto si eres altamente sensible como si eres empático.

6) El desafío de establecer límites

Establecer límites puede ser un verdadero desafío, tanto para las personas altamente sensibles como para los empáticos.

Pero las razones detrás de este desafío pueden variar.

Como empático, puedes encontrarte constantemente cuidando de los demás, asumiendo sus problemas y emociones, como si fueran tuyas.

Esto puede ser agotador y puede llevarte a olvidarte de cuidar de ti mismo.

Es un camino difícil de recorrer, y establecer límites puede parecer casi imposible, cuando sientes lo que los demás sienten tan intensamente.

Por otro lado, como PAS, puedes sentirte abrumado por los ambientes caóticos y las emociones intensas.

Puedes tener dificultades para decir “no” por miedo a herir los sentimientos de los demás o a causar conflicto.

A veces, puede parecer más fácil simplemente ceder y agotarte en el proceso.

En ambos casos, es crucial aprender a establecer límites saludables. No es fácil, pero es absolutamente necesario para proteger tu propia salud mental y emocional.

7) La necesidad de propósito

diferencias entre la gente altamente sensible y la gente empática

Tanto las personas altamente sensibles como los empáticos tienen una profunda necesidad de propósito en sus vidas. Pero la forma en que buscan y encentran ese propósito puede variar.

Como persona altamente sensible, me siento atraído hacia causas que tienen un profundo significado emocional para mí.

Quiero hacer algo que realmente resuene con mis sentimientos y valores más profundos.

Los empáticos, por otro lado, pueden sentirse impulsados a ayudar a los demás, debido a su capacidad para sintonizar con las emociones y necesidades de las personas.

Pueden encontrar su propósito en la ayuda directa a los demás, incluso si eso significa poner sus propias necesidades en segundo plano.

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Paola Kirchheimer

Paola Kirchheimer

Paola Kirchheimer ha dedicado buena parte de su vida a entender la complejidad de las relaciones humanas, especialmente el rol de la empatía y la alta sensibilidad en ellas. Con más de seis años trabajando en la investigación y escritura, Paola ha desarrollado un enfoque particular en temas de bienestar personal, amor y relaciones personales. Su enfoque se centra en cómo las PAS experimentan y gestionan las relaciones, utilizando su vasto conocimiento y experiencia personal para ofrecer consejos y perspectivas que resuenan profundamente con aquellos que viven con alta sensibilidad. Mail de contacto: [email protected]

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